Que es el Toc

Psicólogos de Madrid: Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC)

Hablar del TOC significa casi invariablemente, sobre todo para los amantes del cine, pensar en la película “Mejor Imposible” y en su protagonista el escritor Melvin Udall (interpretado por Jack Nicholson, en un inolvidable papel que le valió un Oscar al mejor actor en 1997) dando saltos para no pisar las rayas de las aceras o con alguna otra de sus múltiples manías. Esta excelente película acercó al gran público de una forma amable y divertida la figura del enfermo con TOC, aunque por desgracia la vida del que sufre TOC tiene muy poco de agradable o divertido.
piscologo-madrid-toc2
El TOC es un trastorno mental que se englobaba hasta 2013 dentro del grupo de trastornos de ansiedad. En este año el DSM en su 5ª edición sitúa al TOC y enfermedades relacionadas con él, en un capítulo independiente. Lo englobemos en un sitio u otro, el TOC es un trastorno serio caracterizado por pensamientos intrusivos (algo así como ideas fijas que con tenacidad y constancia asaltan la mente en contra de la voluntad del sujeto) recurrentes y persistentes, que producen inquietud, temor o preocupación y que dan lugar a conductas repetitivas, llamadas compulsiones o rituales, mediante las que el sujeto intenta reducir la ansiedad asociada.

El TOC es una de las cinco enfermedades mentales más frecuentes, puede aparecer a cualquier edad tanto en hombres como mujeres y puede llegar a ser invalidante. Como hemos dicho anteriormente la base fundamental del TOC son las obsesiones o pensamientos obsesivos. Obsesión deriva del latín “Obsidere” que significar cercar, y en efecto, el paciente con TOC vive completamente cercado por sus pensamientos que le asaltan la mente provocando una terrible inquietud y ansiedad.

La naturaleza de estos pensamientos obsesivos puede ser variada, pero con frecuencia son ideas que producen miedo a contaminarse con gérmenes dañinos, miedo a que el propio sujeto o sus personas más allegadas sufran alguna desgracia, necesidad de tener todos los objetos perfectamente ordenados y controlados, así como la aparición de dudas constantes que les obligan a realizar innumerables comprobaciones. En muchas ocasiones estos sentimientos obligan al paciente a realizar actos repetitivos y metódicos con los que trata de conjurar el peligro por el que se siente amenazado.

Estos rituales compulsivos pueden ser actos como lavarse las manos repetidamente, alinear los objetos de forma milimétrica, realizar cuentas sin fin o repetir frases de forma exhaustiva. En el mundo del cine podemos ver la intensidad de estos pensamientos obsesivos en la película “El Aviador” donde Leonardo DiCaprio da vida al millonario Howard Hughes que vive atormentado por la enfermiza obsesión de contagiarse con gérmenes al menor contacto de su piel con otros objetos. Puede resultar difícil imaginarse la intensidad de estas obsesiones y quizás sea más gráfico para el lector ver como describen dos pacientes su angustia:

“No podía tocar ninguna mesa, ni vasos, ni cubiertos, ni objetos en lugares públicos. Pensaba que me iba a contagiar de algún germen terrible que podía acabar conmigo. Me daba perfecta cuenta de que era un pensamiento absurdo y sin sentido, pero a pesar de ello, no lo podía evitar. Casi no podía salir a lugares públicos, estaba muy asustado. Cuando pensaba que podía haber tocado algo, tenía que lavarme las manos una y otra vez durante horas. Me pasaba el día entero en el aseo lavándome. En ocasiones, me lavaba tanto que la piel se irritaba y llegaba a sangrar”.

“El hecho de vestirme por las mañanas era un acto insufrible. Tenía que hacerlo de una forma exacta y metódica, y si me saltaba algún paso, tenía que volver a empezar desde el principio, pues si no lo hacía, me entraba una gran angustia y pensaba que a mi hermano le iba a ocurrir una gran desgracia. Me daba cuenta de lo absurdo de ese pensamiento, pero tenía que empezar de nuevo a vestirme hasta completar todo el ritual, perdiendo una enorme cantidad de tiempo.”

Con frecuencia el TOC se asocia a trastornos depresivos y al menos dos terceras partes de los pacientes con TOC sufren depresión en algún momento de su vida. La causa del TOC es hoy por hoy desconocida y se cree que en su aparición influyen tanto factores genéticos como ambientales. La mayoría de los pacientes con TOC tuvieron padres muy rígidos y controladores que les dieron una educación muy recta y severa, disminuyendo en el niño la confianza y la autoestima y aumentando la inseguridad y la ansiedad.

Dado que los rituales del paciente con TOC son largos, tediosos y repetitivos, esto les obliga a perder mucho tiempo, por lo que con frecuencia pueden llegar tarde al colegio o al trabajo, ocasionando no pocos problemas familiares y laborales. Estos rituales son conductas repetitivas y caprichosas, que se deben realizar siempre de la misma forma, para poder conseguir su finalidad que no es otra que disminuir la ansiedad provocada por las obsesiones. Los rituales tienen su base en el “pensamiento mágico” primitivo, pues su fin es la evitación o neutralización de alguna desgracia que va a acontecer.

Con frecuencia el paciente reconoce lo absurdo de sus obsesiones y de los rituales con los que intenta neutralizar la ansiedad, pero a pesar de ello tiene que acabar completando los rituales compulsivos. El individuo no obtiene ningún placer con la realización de sus compulsiones, solamente consigue una pequeña disminución de su ansiedad, por lo que se ve obligado a repetir los actos una y otra vez.

Los rituales del TOC no deben confundirse con las manías que en mayor o menor grado todos podemos tener. La diferencia radica en que las obsesiones del TOC crean una gran angustia, no son controlables, son persistentes y repetitivas conllevando una importante alteración en la vida del sujeto.

En la literatura científica se describen varios tipos de pacientes con TOC según la naturaleza de sus obsesiones:

  • Lavadores y limpiadores obsesionados con la contaminación o el contagio de gérmenes al tocar objetos. Con frecuencia usan guantes y se pasan gran parte del día con rituales de lavados de manos.
  • Verificadores obsesionados con comprobar una y otra vez si han realizado determinados actos como apagar la luz, cerrar el gas o las puertas del coche o del piso. Si no realizan varias veces las comprobaciones piensa que va a ocurrir una desgracia a ellos o algún familiar cercano.
  • Verificadores hipocondriacos obsesionados con toda clase de enfermedades. Se pasan el día verificando una y otra vez sus constantes vitales.
  • Ordenadores que están obsesionados con el orden. Todo debe estar colocado y ordenado de forma perfecta y a menudo simétrica.
  • Numerales que se pasan el día sumando y restando números, buscando un resultado que sea significativo y tranquilizador para ellos.
  • Perfeccionistas: se preocupan por detalles insignificantes, son muy autoexigentes, tienen la necesidad de realizar tareas perfectas y mantener todos los objetos en un orden perfecto.
  • Supersticiosos: Viven dominados por el pensamiento mágico e irracional, al pensar que los pensamientos negativos o determinados actos pueden ocasionar alguna desgracia.
  • Preguntadores compulsivos; se pasan el día entero preguntándose a ellos mismos o a los que les rodean sobre cualquier cosa insignificante, absurda o trivial.
  • Dubitativos e indecisos: Tienen gran intolerancia a la incertidumbre, todo les genera dudas, no son capaces de tomar decisiones. Necesitan tener la certeza absoluta para poder disminuir su angustia.

En el tratamiento del TOC se emplean psicofármacos, sobre todo aquellos que están implicados en el metabolismo de la serotonina. El primer fármaco usado fue un antidepresivo tricíclico, la clomipramina (Anafranil). Posteriormente fueron empleados los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) como la fluoxetina, la paroxetina o la sertralina. Mas reciente es el uso de los IRSN como la venlafaxina o más específicos como la mirtazapina. Los psicofármacos ayudan a cuatro de cada cinco pacientes a disminuir sus síntomas.

La psicoterapia también es útil en el tratamiento del TOC. Se ha usado la psicoterapia conductual, en concreto la EPR: Exposición y Prevención de Respuesta que ayuda a disminuir los rituales compulsivos. También se ha usado la psicoterapia cognitiva que puede ayudar a disminuir las obsesiones, contrarrestando los sentimientos de estar en peligro o de que algo malo va a pasar.La psicoterapia psicoanalítica también es usada para indagar en el origen de los pensamientos obsesivos y los rituales compulsivos, tratando de llegar mediante la libre asociación y el análisis de los sueños, a conocer los mecanismos psíquicos inconscientes que ocasionan la aparición de los síntomas del TOC. Es famoso el trabajo de Freud en un caso de neurosis obsesiva en un paciente conocido como “El hombre de las ratas” y publicado en un trabajo, ya clásico: “A propósito de un caso de neurosis obsesiva” donde se analizan y solucionan una serie de síntomas obsesivos graves.

Que es el Toc
Tagged on:     

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *